Iznájar recupera espacios, memoria e identidad con la Casa-Cueva del Tío Chiquito y la nueva fuente de la Plaza de la Torre

El Ayuntamiento culmina dos actuaciones que recuperan patrimonio, mejoran espacios públicos y acercan la historia local a vecinos, escolares y visitantes.

El Ayuntamiento de Iznájar ha presentado la recuperación de la Casa-Cueva del Tío Chiquito, en calle Virgen, y la puesta en funcionamiento de la nueva fuente ornamental de la Plaza de la Torre, dos proyectos diferentes pero unidos por un mismo objetivo: recuperar espacios vinculados a la historia y la identidad de Iznájar y devolverlos a la ciudadanía con nuevos usos y significados.

Ambas actuaciones han sido dadas a conocer coincidiendo con la celebración del Día Mundial del Turismo, aunque su alcance va más allá del ámbito turístico. Los proyectos tienen una clara dimensión cultural, educativa, patrimonial y social, al tiempo que contribuyen a la conservación del patrimonio local, la mejora del espacio público y la transmisión de la memoria de Iznájar entre generaciones.

Una casa que vuelve a contar cómo se vivía en Iznájar.

La Casa-Cueva del Tío Chiquito, situada en calle Virgen, estuvo habitada durante años hasta su posterior adquisición por parte del Ayuntamiento. Desde entonces había permanecido cerrada al público y sin un uso definido.

Durante los últimos meses, las áreas municipales de Obras, Servicios y Turismo han trabajado conjuntamente en su recuperación y acondicionamiento, respetando el carácter singular del inmueble y recuperando incluso espacios que permanecían ocultos.

La colaboración desinteresada de vecinos y vecinas ha resultado fundamental para completar el proyecto mediante la aportación de muebles, utensilios y diferentes objetos que permiten recrear el ambiente de una modesta casa-cueva iznajeña del siglo pasado.

A pesar de sus reducidas dimensiones, el inmueble se ha organizado en tres ambientes: sala de estar, dormitorio y cocina. En ellos pueden contemplarse elementos relacionados con la alimentación, el aseo, el descanso, las tareas domésticas o la convivencia familiar, componiendo un pequeño recorrido por una forma de vida que todavía permanece en la memoria de muchos vecinos.

El concejal delegado de Servicios Municipales y Turismo, Antonio García, ha destacado especialmente el carácter colectivo y transversal del proyecto:

“No queríamos simplemente rehabilitar un espacio y abrir una puerta. Queríamos recuperar una parte de nuestra memoria cotidiana, la de muchas familias de Iznájar que vivieron en casas humildes como esta. Gracias al trabajo de los empleados municipales y a la colaboración de nuestros vecinos, hemos conseguido que un lugar que llevaba años cerrado vuelva a tener vida y, sobre todo, que pueda ser conocido por las nuevas generaciones”.

La intención municipal es que la casa-cueva se convierta progresivamente en un recurso abierto a diferentes públicos. Entre las líneas previstas se encuentra su incorporación a actividades con los centros educativos, de manera que escolares puedan acercarse a la historia local no solamente a través de libros o fotografías, sino entrando en un espacio real y descubriendo cómo se cocinaba, cómo se descansaba o qué objetos formaban parte de la vida diaria de generaciones anteriores.

También podrá ser conocida por vecinos y visitantes a través de la Oficina de Turismo y por establecimientos y agentes vinculados a la actividad turística. De cara al futuro, el Ayuntamiento estudia además la implantación de un sistema automatizado de apertura que permita ampliar y facilitar las posibilidades de acceso.

El inmueble recibe el nombre de “Casa-Cueva del Tío Chiquito” en recuerdo de su último propietario, manteniendo así el vínculo entre el espacio recuperado, las personas que lo habitaron y la memoria popular de Iznájar.

La Plaza de la Torre incorpora un nuevo elemento inspirado en su historia.

Junto a la recuperación de la casa-cueva se ha presentado la nueva fuente ornamental de la Plaza de la Torre, una actuación financiada a través de la convocatoria destinada a los Municipios Turísticos de Andalucía.

Su diseño parte de la historia del propio entorno y, especialmente, del pasado defensivo del Iznájar medieval y de la existencia histórica de una torre vigía vinculada al control del acceso al recinto amurallado por la zona del Caganchuelo.

La nueva fuente incorpora elementos decorativos inspirados en la cerámica andalusí y una torre como elemento central de la composición, de la que emana el agua. El conjunto pretende dialogar con la historia del lugar al tiempo que incorpora un nuevo elemento ornamental a uno de los espacios públicos del municipio.

En la ejecución han participado trabajadores municipales de las áreas de Obras y Servicios, además de empresas locales, reforzando el carácter colaborativo de una intervención destinada tanto a mejorar la imagen y disfrute de la plaza como a recordar el significado histórico del entorno en el que se encuentra.

Para el alcalde de Iznájar y responsable del área de Cultura, Lope Ruiz, ambas actuaciones reflejan una forma de entender la conservación del patrimonio que conecta pasado y presente:

“Nuestro patrimonio no está formado únicamente por los grandes monumentos. También está en una casa humilde, en una plaza, en los objetos cotidianos que conservaron nuestros mayores o en la historia que permanece bajo las calles por las que caminamos cada día. Recuperar estos espacios significa cuidar nuestra identidad y hacer posible que ese conocimiento llegue a nuestros niños y jóvenes y permanezca para las generaciones futuras”.

El alcalde ha señalado igualmente la importancia de que este tipo de intervenciones contribuyan a hacer más habitables y atractivos los espacios públicos, además de generar nuevos recursos culturales, educativos y de conocimiento del municipio.

Recuperar para conservar, enseñar y compartir

La puesta en marcha de ambos proyectos responde así a una estrategia transversal en la que confluyen distintas áreas municipales. La recuperación del patrimonio, la conservación de la memoria oral y material, la educación, la mejora de los espacios públicos, la cultura y el turismo se complementan para mantener vivo el patrimonio de Iznájar y ponerlo al servicio de la ciudadanía.

El Ayuntamiento quiere reconocer especialmente el trabajo realizado por los empleados municipales, las empresas locales que han intervenido y los vecinos y vecinas que han colaborado desinteresadamente, especialmente en la recuperación y ambientación de la Casa-Cueva del Tío Chiquito. Asimismo, agradece la comprensión de los residentes y usuarios de los espacios afectados durante la ejecución de las actuaciones y pide disculpas por las molestias que los trabajos hayan podido ocasionar.

Con la apertura de la Casa-Cueva del Tío Chiquito y la puesta en funcionamiento de la fuente de la Plaza de la Torre, Iznájar recupera dos espacios desde dos perspectivas diferentes: uno devuelve la mirada hacia la vida cotidiana de quienes nos precedieron; el otro transforma un espacio público actual inspirándose en la historia del lugar. Dos actuaciones que conectan pasado, presente y futuro y que incorporan nuevos lugares para conocer, aprender, convivir y seguir descubriendo Iznájar.